Invertir en la fiebre de la IA
Corría 1848 cuando un carpintero encontró algo brillante en un río de California. No era una pepita cualquiera: era el inicio de lo que se llamó: la fiebre del oro . En cuestión de meses, miles de personas dejaron todo… trabajo, familia, ciudad, y salieron desesperadas hacia el oeste con una sola idea en la cabeza: hacerse ricos. La escena es fácil de imaginar. Campamentos, mucha gente trabajando, barro, frío, ilusiones desmedidas… pero muy pocos resultados. Porque la realidad fue bastante menos romántica, la mayoría de los buscadores de oro no encontró nada. Sin embargo hubo gente que sí hizo fortuna. No estaban dentro del río. Ni siquiera buscaban oro. Vendían lo que los demás necesitaban para buscarlo. El caso más emblemático fue el de Levi Strauss & Co.. Levi nunca tomó una pala para ponerse a excavar. Vendía pantalones resistentes para los mineros. En un contexto donde todos rompían su ropa trabajando en condiciones extremas, ellos capturaban una demanda segura, co...










