La fórmula para invertir a lo largo de la vida
Hacé esta cuenta:
100 menos tu edad
= ?
El resultado de esta fórmula
indica el porcentaje de tu cartera que debería estar invertida en renta
variable (acciones/cedears), mientras que el resto debería estar en renta fija
(bonos/ONs/Plazo Fijo/Letras).
Si tenes 20 años, el resultado de
la cuenta te da 80. Eso significa que el 80% de tu cartera debería estar
colocada en activos de más riesgo y con mas plazo asociado, como son las
acciones. Y solo un 20% en activos más conservadores y de plazos más cortos
como la renta fija.
Si tenes 60 años, el resultado de
la cuenta te da 40. En este caso la mayor ponderación estaría en renta fija con
un 60% y la menor asignación, el 40%, en renta variable.
¿Qué se esconde detrás de esta
fórmula?
Al igual que cambiamos nosotros
con el paso del tiempo, cambia nuestro cuerpo, nuestras prioridades, nuestros
miedos. También cambian nuestras inversiones. La cartera que armamos a los 25
años no es la misma que necesitamos a los 55. El ciclo de la vida no corre solo
para nosotros como seres humanos, sino también vale para nuestras inversiones.
Hace un tiempo nacieron en EEUU
los Fondos de Ciclo de Vida. Una idea que se volvió protagonista en el mundo de
los gestores de carteras pensadas para el retiro. Con una promesa simple:
empezar con más acciones cuando somos jóvenes, y pasarnos lentamente a bonos a
medida que pasan los años. Como si la cartera entendiera que la vida no es
lineal, y que el riesgo tampoco.
En los últimos años, este tipo de
fondos explotó en EE.UU. Los ofrecen compañías gigantes como Vanguard y hasta
el plan de retiro de empleados federales. Y varias propuestas de reforma del
sistema de seguridad social norteamericano imaginan un futuro en el que todos
inviertan automáticamente así: con una cartera que se “mueve” sola mientras uno
vive su vida.
Un economista estadounidense
llamado Markowitz fue el primero en hablar de la composición eficiente de una
cartera, explicando que los activos no deben estar concentrados.
Te lo explicamos simple a nuestra
manera. Armar una cartera se parece mucho a armar un equipo de futbol. Si
mandas 11 delanteros a la cancha, por más que tu formación tenga entre sus
líneas a Messi, Ronaldo, Julián Álvarez, Lautaro Martínez, Lamine Yamal y
Halland, probablemente puedas tener buenos partidos, pero difícilmente acabes
ganando el campeonato. ¿Quién defiende cuando nos atacan?
Si combinas roles distintos, un
arquero de esos que te salvan, un central firme, un volante que equilibra las
líneas y un delantero eficaz, el equipo va a funcionar mejor. Porque justamente
se trata de eso: armar un equipo.
En una cartera pasa lo mismo. Si
todos los activos “juegan igual”, cuando pase algo inesperado se caerá todo
junto. En cambio, cuando combinas cosas que se mueven distinto, con roles
diferentes dentro de la cartera, el conjunto es más sólido. No porque desaparezca
el riesgo, sino porque deja de concentrarse en un solo lugar.
Esa misma lógica es la que
aparece en la idea del ciclo de la vida. Cuando sos joven, tenes piernas para
correr todo el partido, podes arriesgar más e ir con todo al frente.
Con los años, necesitas un equipo
que cuide el resultado.
A los 25, la cartera juega a
presionar bien arriba. A los 55, la cartera baja las líneas y protege lo
acumulado. Es táctica.
Esta lógica se apoya en el
siguiente razonamiento: A los 25 años, tu mayor activo no es el capital que
tenes invertido, sino tu capacidad de generar ingresos durante décadas. Ese
“capital humano” se comporta más como un bono, ya que es estable, predecible y
constante. Para equilibrar la balanza, la cartera tiene que compensar con mayor
riesgo financiero. A los 55, en cambio, el capital humano ya no pesa lo mismo,
y la cartera tiene que proteger lo acumulado.
En simples palabras, cuando se es
joven se debe ser más agresivo buscando acumular capital aprovechando el tiempo
que se tiene a favor. Y a medida que pasan los años, ir cuidando lo acumulado
buscando que ese mayor capital pase ahora a generar flujo. Flujo que va a
servir de complemento a la jubilación.
La simple fórmula del 100 menos
tu edad viene a reflejar la evolución que debe tener una cartera adaptada al
ciclo de la vida, que busca construir un puente entre tu presente y tu futuro.
¿Hiciste la cuenta? ¿Tus
inversiones van a la par del ciclo de tu vida?



