Bienestar Financiero

 

Hay una escena que se repite en casi todas las primeras reuniones con un cliente. Antes de hablar de tasas, acciones, bonos o dólares, hay un corto silencio y después una frase del tipo:

“yo quiero estar tranquilo”

A veces lo dicen con otras palabras: “quiero dejar de preocuparme por el dinero”, “quiero acomodarme”, “me gustaría resolver mis problemas financieros”, “necesito ganar un poco más”, pero el sentido es el mismo. Por lo general nadie viene a nosotros buscando un gráfico o fórmulas matemáticas. Se acercan en busca de paz.

Es lógico. El dinero no vive en una planilla de Excel ni en una App. Vive en el pecho, en la cabeza y en el estómago. Si las cuentas no cierran, el cuerpo lo sabe. La respiración se acorta, el sueño se dificulta y la ansiedad se incrementa. Cuando logramos ordenar nuestras finanzas, curiosamente el cuerpo también descansa.


De clientes a personas

Muchos creen que el trabajo de un Asesor Financiero se limita a analizar, proyectar y recomendar. Lo que sabemos hoy es que eso es apenas la superficie. Detrás de cada decisión financiera hay emociones, miedos y hábitos profundamente humanos. No existe la inversión perfecta que se adapte a todos por igual, lo que existe es una estrategia que se adapta a la historia, las vivencias, la personalidad y los objetivos de cada persona.

Por eso preferimos hablar de Coach Financiero más que de Asesor. Porque se trata de un proceso más ligado a acompañar que a vender. Escuchar antes que hablar. Y conocer con empatía antes que solo recomendar.

Por lo general nos encontramos que el verdadero desafío no es maximizar la rentabilidad, sino minimizar el stress. Es tratar con personas, no clientes.


El dinero como parte de la salud

Hace poco un grupo de investigadores de la Financial Services Review propuso un concepto fascinante: las finanzas psicofisiológicas. De forma simple, el concepto refiere a que la salud financiera, mental y física están tan conectadas que no pueden separarse.

El concepto de finanzas psicofisiológicas combina tres dimensiones:

1. Psicológica – cómo pensamos y sentimos respecto al dinero;

2. Fisiológica – cómo reacciona el cuerpo al estrés financiero (corazón, respiración, sueño, etc.);

3. Financiera – la realidad económica objetiva de cada persona.

El modelo parte del principio de que el stress afecta las decisiones financieras, y a la vez, los problemas financieros generan stress físico y emocional, creando un círculo vicioso

El stress financiero eleva nuestra ansiedad, la presión arterial, altera el sueño, y todo eso genera impactos negativos en la productividad y la relación con nuestro entorno. Y a la vez, un cuerpo y una mente agotados llevan a tomar peores decisiones financieras iniciando un circulo vicioso que no termina bien. ¿No les pasó que para buscar alivio a una situación de tristeza, nervios, o ansiedad, salen de compras como si el hecho de premiarse o “darse un gustito” solucionara los problemas? ¿Cuánto dura esa sensación de alivio? Cuando el próximo mes nos llega el resumen de la tarjeta con todos esos “alivios”, nuestra presión arterial va a volver a aumentar y así, una y otra vez, se repite la historia.

El rol del Coach Financiero es una mezcla de estratega y terapeuta, capaz de ayudar a la persona a encontrar un plan, nuevos hábitos y una tranquilidad financiera que se expanda a todos los niveles del ser humano.


Libertad con estrategia

Inconscientemente lo que muchos buscan no es riqueza, sino libertad. La libertad de elegir, de dormir tranquilo y de vivir sin esa sombra permanente del “¿Y si no me alcanza?".

Esa libertad nace de un orden, de un plan, y de alguien que te acompañe sin juzgarte cuando te desviás. Porque todos, en algún momento, gastamos por ansiedad o miedo.

Y existe un enemigo mucho peor: la inacción. No hacer nada porque creemos que el dinero es secundario, o porque pensamos que no tenemos posibilidad de mejorar, de hacer algo distinto, como si el mundo de las finanzas fuera algo imposible y solo reservado para otros.

Si leíste esto y todavía no probaste con tener una primera conversación con un coach financiero, no te digas frases del tipo: “tendría que probar”, “el lunes lo llamo”, “estaría bueno”, etc. Hacelo ya mismo.

El dinero puede ser una fuente de stress o una herramienta de bienestar. La diferencia no está solo en cuánto tenemos, sino en cómo vivimos y sentimos nuestra relación con él.

Referencia: Hanlon, R., Lehrer, P., Cohen, A., Miller, E., Hancock, M. & Mitchell, R. (2025). Psychophysiological Finance and Intelligent Wellness: A New Financial Planning Practice Model. Financial Services Review, 33(2), 1–14.