La "tasa" del café

Todas las mañanas haces una “inversión” sin darte cuenta al pedirte ese café de camino al trabajo. Esos cinco minutos de placer tienen un hábito detrás que puede convertirse en un impulso para tu bienestar financiero.

Imaginate si pudieras aplicar esa misma disciplina y constancia a tus finanzas. Si cada día hicieras una pequeña inversión en forma casi automática, tan natural como pedir “un americano cortado, por favor”.

No se trata de dejar de tomar café, se trata de identificar tu “tasa del café”. Ese gasto rutinario, mínimo, que se cuela todos los días de manera silenciosa y que, sumado en el tiempo, puede ser la diferencia entre mirar los números con estrés o con calma.

Puede ser el café, el delivery, cigarrillos, esa suscripción que ya no usas, las compras compulsivas, o en mi caso, un alfajor. Pequeños gastos que, si los transformás en aportes automáticos, cambian la curva de tu realidad financiera y sobre todo, de tu futuro.

Vamos con un ejemplo simple:

Supongamos que todos los días te tomás un café que te cuesta $5.000. En un mes, son unos $150.000.

Si esos mismos $150.000 los invertís cada mes en un fondo que rinda por ejemplo un 4% mensual, al cabo de 5 años tendrías 5 millones de pesos.

Todo por un cambio de hábito: de la taza de café, por la tasa de tu inversión.

Esos números bien podrían ampliarse si el aporte diario a tu inversión fuera mayor que $5.000, o si conseguimos una mejor tasa en qué invertir. Y si el hábito que se reemplaza es el del atado de cigarrillos que se compra por día, además de estar cuidando tu bolsillo estarás cuidando tu salud física.

El secreto no está en el monto que se invierta, sino en la repetición. Ese ejercicio del ejemplo no repetirlo solamente un mes sino todos los meses, haciendo que el monto final se vaya acumulando cada vez más generando riqueza.

Quizás una pequeña inversión no te vaya a hacer rico, es verdad, pero te entrena. Te enseña a decidir y postergar la gratificación inmediata para construir algo en el tiempo. Invertir es construir tu futuro.

Hoy, en algún momento del día, revisá tus gastos hormiga que haces a diario para identificar cuál es tu “tasa del café”. Cuál es ese monto que podrías convertir en una microinversión diaria generando un nuevo hábito.

Por más poco que te parezca de entrada, es el primer gran paso para lograr cosas más grandes, y suele ser el paso que más cuesta dar y nos frena. En el fondo, la libertad financiera no empieza con un gran capital, sino con un gran cambio de rutinas.

¿Te parece que comencemos juntos? Yo empiezo por cambiar mi hábito del alfajor diario. Vos, ¿Cómo empezás? Te leo.