Messi... siempre Messi

 


Hay algo que tienen las despedidas de los jugadores que nos acompañaron tantos años: nos hacen volver a lugares que creíamos olvidados. Uno piensa en un gol y termina acordándose del living de una casa, de quién estaba sentado al lado, de los abrazos apretados, de alguien que gritaba antes que la pelota entrara. A veces recordamos mejor con quién vimos un partido que cómo terminó.  Y ni hablar si nos lleva a recordar personas que hoy no están entre nosotros, pero guardamos ese momento juntos frente a una pantalla viviendo ese partido como si estuviésemos en la cancha.

Cuando Messi empezó, había hijos que todavía no habían nacido y después terminaron festejando sus goles con nosotros. Quizás antes veíamos los partidos con nuestros viejos y después nos tocó explicarles a nuestros hijos por qué ese jugador representa tanto para nosotros.

Tal vez por eso nos cuesta tanto imaginar una selección sin Messi. Porque no se trata solamente de quién va a llevar la diez. Se trata de quiénes fuimos nosotros mientras él la llevaba.

¿Te acordás con quién viste los primeros partidos de Messi en la selección? Fue hace mucho… quizás no lo recuerdes… pasaron muchos años.

En todos esos años hubo algo que parecía no cambiar: Messi seguía haciendo lo suyo. Cambiaban sus compañeros, los técnicos y las camisetas, pero él seguía encontrando un pase que nadie más había visto, dejando rivales por el camino, haciéndonos levantar del sillón casi sin respirar.

El mundo cambiaba; él seguía siendo Messi.

Nosotros, mientras tanto, cambiamos bastante. ¿Te acordás el celular que tenías? ¿Qué hacías con él, además de jugar a la viborita? En 2005 no había WhatsApp ni Instagram. Muchos escuchábamos música en CD y alquilábamos películas. Hoy llevamos todo eso en el teléfono, compramos sin salir de casa y hasta le pedimos ayuda a algo que se llama “inteligencia artificial”.

Con esas costumbres también cambió la economía: qué compramos, cómo trabajan las empresas, qué negocios crecen y cuáles se achicaron o desaparecieron. Para verlo, armamos dos equipos: uno con los once nombres que más pesaban en la economía mundial allá cuando debutó Messi en 2005; y otro con los actuales once cuando deja la selección en 2026.


De esos once nombres, solo Microsoft conserva su lugar en ambas selecciones. Casi que podríamos decir que Microsoft es el Messi de las empresas estas últimas décadas.

En la selección de 2005 aparecen industria, petróleo, bancos, medicamentos y productos de todos los días. En la actual ganan protagonismo los chips, los celulares, internet y las compras digitales.

Mientras Messi seguía haciendo de Messi, el mundo cambiaba de protagonistas. Y si miramos hacia adelante, aparece una pregunta: ¿Qué empresas van a estar en esta cancha dentro de veinte años? Podríamos jugar a imaginarlas, pero nadie tiene hoy la lista de esa convocatoria.

Somos un blog de Finanzas, y aunque estamos al igual que vos tocados por la despedida de nuestro Capitán, alguna enseñanza tenemos que dejarte. Y ya que estamos hablando de selecciones, miremos la selección del mercado.

Lo interesante es que para invertir no hace falta acertar los once nombres que van a ser los futuros convocados. Ni mucho menos intentar predecir quién será el futuro Messi de las acciones. El índice de las 500 principales empresas de EEUU tiene algo así como su propio “Scaloni”: un DT que analiza quienes son los mejores en cada momento del tiempo, revisa quién entra y quién sale, siguiendo reglas para mantener una selección de grandes empresas. Con el tiempo algunas ganan protagonismo, otras pierden peso y surgirán nuevos nombres. Ese “Scaloni” irá convocando cada empresa a integrar esa selección en función de que sigan ocupando esos lugares de elite en la economía mundial. Y si dejan de serlo, dejarán de estar convocadas.

A diferencia de una selección de futbol que entra a la cancha con once jugadores, esta selección de empresas tiene 500 convocados, lo que vuelve al equipo mucho más diversificado y con muchas mas opciones que no dependen de un único jugador. Esta selección es el SP500, lo habrán escuchado nombrar, se trata de un índice compuesto por las 500 empresas más grandes. Y esas 500 se irán siempre actualizando con las épocas en función al avance de los negocios y la economía global.

SPY es el nombre de un fondo (ETF) que sigue a esa selección. Cuando el índice SP500 cambia sus integrantes, el fondo ajusta lo que tiene adentro para seguirlo. Es decir, si compras SPY, estas comprando la selección, aunque el equipo se vaya renovando con el tiempo. Lo tenes a Scaloni, y gracias a él tu inversión no va a estar atada a los protagonistas de una única época, ni vas a tener que ser vos el seleccionador responsable.

Todo eso se puede hacer desde Argentina, en pesos. En nuestra bolsa podés comprar un Cedear de SPY que actualmente ronda los $21.000. Con ese dinero ya accedes a esa selección.

Eso sí: hasta una gran selección pierde partidos. Esta inversión puede bajar, y conviene pensarla para varios años, con dinero que no necesites para los gastos próximos.

Durante más de veinte años cambiaron los teléfonos, los trabajos, las empresas, la economía, el mundo y nosotros. Y ahí seguía él, Messi, haciendo lo suyo, dándonos siempre una razón para encontrarnos otra vez en un abrazo.

Tal como sucede con el SP500, ahora vendrán otros nombres, otros partidos y otras cosas que hoy ni siquiera podemos imaginar. La selección seguirá, el mundo seguirá cambiando y nosotros iremos encontrando nuestro lugar en esas nuevas épocas.

Un día nuestros hijos van a contar dónde estaban cuando vieron jugar a Messi. Quizá no recuerden el resultado ni quién hizo el primer gol. Pero se van a acordar de nosotros. De cómo gritábamos, de cómo los levantábamos en brazos, de ese abrazo que duró un poquito más porque no queríamos soltarlos.

Y entonces, mientras ellos hablen de Messi, también van a estar contando un pedacito de nuestra vida.