Un aporte a tu futuro

 


¿Tenes jubilados en tu familia? ¿Sabes más o menos lo que cobran y cómo la están pasando? Dejame decirte algo: Ganan más de lo que vas a ganar vos cuando estés en su lugar. Y no se qué edad tenes, pero te aseguro que cuanto más joven sos más cierta es mi conclusión.

¿Cómo lo sé? Es matemática. Y las matemáticas podrán ser divertidas para algunos u odiadas para otros, pero si algo tienen es que no mienten. Te lo explico.

Tu jubilación no está en una cuenta con tu nombre.

La frase: “estoy aportando para mi jubilación” es una mentira. ¿Suena fuerte? Puede ser, pero es así.

Parece lógico decir que aportas para cuando te jubiles. El circuito sería: Trabajas – Te descuentan plata – Algún día te jubilas – cobras tu jubilación.

Pero el sistema no funciona como una alcancía. La plata que aportas hoy no se guarda para vos cuando te jubiles. Se usa para pagar las jubilaciones de los actuales jubilados.

Tu jubilación futura no depende de “tu plata acumulada via aportes”. Depende de que, dentro de 30 o 40 años, haya suficientes personas trabajando y aportando para pagarte a vos. Al menos si se mantiene este mismo sistema llamado “de Reparto”.

El sistema de reparto nació con una lógica simple: los trabajadores activos financian a los jubilados.

A fines del siglo XIX, el alemán Otto von Bismarck crea el sistema con el objetivo claro de mantener estabilidad social. Para mantener estabilidad social es necesario brindar certezas y qué mejor que asegurar una renta para tu retiro. Sonaba muy justo.

Pero había un dato un tanto oculto y no menor: la edad jubilatoria era de 70 años cuando por ese entonces la mayoría de la gente no llegaba a esa edad. La expectativa de vida, en promedio, llegaba a los 50 años.

Traducido en lenguaje financiero: Muchos aportaban durante mucho tiempo, y eran muy pocos quienes llegaban a cobrar una jubilación. Y los que llegaban, lo hacían por muy poco tiempo. El sistema estaba diseñado para que entre mucho más de lo que salía.

Cuando los gobiernos vieron el funcionamiento de este sistema, una caja que entra más de lo que sale, dijeron: “¡esta es nuestra oportunidad!”. Venían de pasar la primera guerra mundial en donde muchos países habían quedado devastados, y un flujo de dinero así -casi sin contraprestación- era un gran negocio.

El verdadero circuito era: Los trabajadores aportaban – el Estado recaudaba y administraba – no había fricción porque parecía una causa justa – se pagaban pocas jubilaciones y por poco tiempo – se usaba el dinero para gasto público.

Durante décadas funcionó. En ese mundo. Pero hoy el mundo es otro. Tenemos menos hijos, la expectativa de vida en promedio es cada vez mayor y cada vez hay menos trabajadores en blanco -aportando- sosteniendo a más jubilados.

Y acá aparecen las matemáticas.

Cada vez hay menos trabajadores activos y va a haber cada vez menos porque nacen menos personas. Las tasas de natalidad en el mundo son decrecientes y Argentina no está ajena a esa tendencia. En el otro extremo, quienes se jubilen van a vivir muchos más años (la expectativa de vida de los jóvenes de hoy ya supera los 100 años). ¿Cómo cierran las cuentas de que menos aportantes cubran las jubilaciones de muchos mas jubilados?

Insisto. No se trata de un problema ideológico, sino matemático. Menos aportes, mas pagos… alguien debe cubrir ese faltante. ¿El Estado? Con más impuestos, deuda, emisión, estirando la edad jubilatoria y con jubilaciones aún más bajas… no parecen buenas soluciones.

Así que mejor: empecemos a ocuparnos.

El dato que importa

Argentina, como buena parte del mundo, está envejeciendo.

Según INDEC, las personas de 65 años o más representaban el 10,6% de la población en 2010, el 12,0% en 2022 y se proyecta que lleguen al 16,4% en 2040.

Al mismo tiempo, la población de 0 a 14 años viene cayendo como proporción del total.

Traducido: más personas para cobrar, menos personas para aportar.

Y eso pega directo en cualquier sistema jubilatorio de reparto.

Entonces, ¿no voy a cobrar jubilación? Probablemente sí. La pregunta importante no es esa. La pregunta importante es: ¿va a alcanzar?

Porque para un joven argentino, el riesgo más realista no es que el sistema desaparezca. El riesgo es mucho más silencioso: que la jubilación exista, pero sea insuficiente para vivir como queres.

Y sumale un dato que no es menor. La mayoría de los jubilados de hoy son propietarios del lugar donde viven. Cobran poco pero al menos no tienen que afrontar un alquiler. ¿Qué puede pasar con los jubilados del mañana? Si no llegan a tener una vivienda propia y tienen que pagr alquiler... ¿con qué van a vivir?

No busco alertarte ni preocuparte. Estoy solo planteando una realidad que ya existe. El tema es qué hacemos con esos datos.

No hacer nada es también una decisión… la peor de todas.

La decisión inteligente

Si tenes 20, 25 o 30 años, tu mayor activo no es tu sueldo actual.

Es el tiempo.

Cada año que postergas invertir es un año menos de capitalización.
Cada año que dependes solo del sistema es un año más apostando a reglas que no controlas.

Empezá cuanto antes a separar una parte de tus ingresos y ponela a invertir todos los meses. Lo que el sistema no hace, hacelo vos. Formá tu propia cuenta para tu futuro y no dependas de nadie.

Requiere constancia. Disciplina. Todos los meses hacele un aporte a esa cartera de inversión que te va a permitir seguir llevando la vida que queres.

Hoy parece algo muy lejano. Pero si no lo empezas a tiempo, le estas delegando tu futuro a otros. Y esos otros solo están mirando el presente.