La Generación Z y el mercado


Scrolleás, pasás de video en video, memes, recetas novedosas, curiosidades del mundo, noticias sobre tu club de futbol, todo eso con Youtube de fondo en la tele, mientras contestas sobre la juntada con amigos en un grupo de WhatsApp. Sos capaz de hacer todo esto a la vez, y quizás más, porque sos de la Generación Z y vivís en modo multitarea.

La Generación Z está compuesta, de forma general, por quienes nacieron entre 1997 y 2012. Son lo primeros verdaderamente nativos digitales. No conocen un mundo sin internet, ni sin celulares, ni redes sociales. Para ellos la frase “necesito desenchufarme un rato”, no existe.

En Argentina, la Generación Z nació en medio del caos del 2001. Su infancia transcurrió entre corralitos aunque no lo recuerden en detalle, inflación crónica, default, gobiernos enfrentados y reglas de juego que cambian cada seis meses. Hoy, cuando empiezan a insertarse en el mercado laboral, se encuentran con más de lo mismo: precarización (según un informe del INDEC de 2024, el 52% de los jóvenes entre 18 y 29 años no cuenta con trabajo formal), precios que suben más rápido que los ingresos, y todos hablando del dólar y la inflación como cuando eran chicos. Argentina y sus problemas que se repiten eternamente.

Pero el peor enemigo de la Generación Z no es la inflación, ni el dólar, ni la deuda externa. Es la resignación. Ese “¿Para qué? Si no depende de mí”, que tantas veces paraliza. Y hay estudios que lo confirman:  Una encuesta de Credit Karma reveló que el 48% de los adultos jóvenes de la Generación Z cree que planificar el futuro financiero es "inútil". No porque no quieran un futuro, sino porque el mundo se siente cada vez más impredecible, y eso los lleva a aferrarse al presente.

A muchos adultos les cuesta entender el comportamiento de esos jóvenes. En un paper publicado por el psicólogo Laurence Steinberg, se explica que lo que muchos adultos catalogan como “vagancia”, es en realidad: biología y contexto.

Son la generación más informada, creativa y con un gran potencial transformador. El tema es que todo eso a veces choca con su cerebro que esta modelado por la inmediatez. Todo tiene que ser YA.

La psicología financiera explica mucho de esto. El sesgo del presente, la tendencia humana a valorar más las recompensas inmediatas que las futuras, es parte de nuestra naturaleza. Pero en una generación tan marcada por la tecnología, se potencia. Y si agregamos que esos jóvenes nacieron en Argentina, se potencia aún más. Cuando el entorno es tan incierto, el cerebro prioriza la supervivencia sobre la estrategia. Lo urgente le gana a lo importante. Por eso en un contexto como el argentino: la inmediatez no es ahora mismo, sino que era para ayer.

Ahora te hablo a vos que perteneces a esa Generación y ya dejo de describirte como parte de un todo: ¿Querés vivir el presente? Hacelo. Pero asegurate que tu presente defina un futuro mejor.

El mejor acto de rebeldía que podés hacer no es no hacer nada. Es tomar decisiones distintas. Es no depender de nadie y convertirte en dueño de algo, en principio: de tu propia vida. Tu vida, tus decisiones.

Y para que eso pase no podés consumirte todos tus recursos en vivir sólo el presente. Por eso te propongo adoptar con una parte de tu ingreso un comportamiento diferente, realmente revolucionario, invirtiendo para formar tu propio futuro y que no te lo den impuesto. Hay una frase que no por estar muy usada deja de ser cierta: Tu YO del futuro estará en función de las decisiones que tome tu YO del presente.

Hoy el mercado ofrece la posibilidad de invertir en todo lo que te importa. Compañías que producen bienes sustentables y cuidan el planeta, tecnológicas, de biotecnología ligadas a la salud o al agro por ejemplo, y hasta Fondos de Inversión que nuclean a empresas sustentables de energías limpias. Las nuevas generaciones son la nueva demanda, los que marcarán cuáles van a ser las empresas ganadoras en el futuro. Lo mejor de todo, podes ser parte de esas compañías desde Argentina con muy poco capital y a la vez estarás contribuyendo a un mundo mejor.

Y dejame decirte algo más: El mercado de capitales en Argentina es chico y siempre lo fue. Nunca supimos darle el empuje necesario para que se desarrolle como pasa en las grandes potencias mundiales. ¿Y si le dejamos a tu generación el compromiso de difundir y desarrollar un mercado de capitales local? Tenes todas las redes sociales a tu disposición para promocionar esta movida, y nadie mejor que vos para lograrlo. Es ahora o nunca, de vos depende.