La historia del futuro
Cuenta la historia que allá por 1856, en Croacia, nacía un niño en medio de una noche con una muy fuerte tormenta eléctrica. Una partera un poco supersticiosa dijo que eso era una mala señal, a lo que la madre respondió;
“No. Es una señal de que será un hijo de la luz”.
El nombre del niño que nació esa noche fue Nikola Tesla. Desconozco la veracidad de esa historia, pero como tiene cierto romanticismo, elijo creer.
Desde muy chico, Tesla fue diferente. Hablaba seis idiomas, dormía poco y se dice que su cabeza era un laboratorio que no descansaba. Algunos en la época lo tildaron de loco, tiempo después hubo quienes lo describieron como un elegido.
Loco o elegido, siempre fue un adelantado a su tiempo. En 1887 Tesla supo desarrollar un sistema mucho más eficiente del que por entonces trabajaba Edison, creando la corriente alterna. En otras palabras: Tesla inventó la electricidad moderna tal como la conocemos.
¿Y Edison qué hizo? Trató de destruirlo.
La guerra de las corrientes
Durante años, Edison intentó desacreditar a Tesla y su invención. Llegó a electrocutar animales en público para demostrar que la corriente alterna era peligrosa. Mientras tanto, Tesla trabajaba junto a otro magnate: George Westinghouse, quien vio el potencial de su invento.
Finalmente, en 1893, Tesla ganó. Su sistema fue elegido para iluminar la Exposición Mundial de Chicago y, más tarde, las cataratas del Niágara. La corriente alterna de Tesla se impuso en el mundo. Pero él no se volvió rico, al contrario, renunció a sus derechos de patente para ayudar a Westinghouse a evitar la bancarrota. Así como lees: el hombre que electrificó el planeta renunció a su fortuna.
La historia dice que Tesla tiene patentados más de 300 inventos, entre ellos: la radio, los rayos X, el motor eléctrico, los controles remotos, la transmisión inalámbrica de energía, etc. Pero el dinero nunca le interesó. Ni la fama. Murió solo, empobrecido y olvidado, en una habitación de hotel en Nueva York.
Casi un siglo después de su muerte, Martin Eberhard y Marc Tarpenning crearon Tesla Motors en 2003. Esperabas leer el nombre de Elon Musk, ¿no? Musk no fundó Tesla técnicamente. Se sumó un año más tarde a la empresa como principal inversor y sí fue quien supo darle el impulso a lo que hoy es Tesla. El nombre elegido tiene que ver con el papel clave que tuvo Nikola Tesla en el desarrollo del motor de corriente interna, sin combustión.
Al día de hoy, el apellido Tesla sigue dando que hablar y creemos que lo va a seguir haciendo por mucho tiempo.
Vamos ahora con una historia un poco más reciente pero con el mismo apellido como protagonista.
Durante años, el mundo creyó que Tesla era simplemente una empresa de autos eléctricos. Un capricho futurista de un multimillonario excéntrico. Pero lo cierto es que, desde el primer día, Elon Musk tenía un plan.
La historia comenzó en 2006, cuando Tesla lanzó un deportivo eléctrico llamado Roadster. ¿Un juguete para ricos? Puede ser. Pero lo que pocos entendieron en ese momento es que ese auto no era el objetivo. Era el primer ladrillo de una arquitectura mucho más ambiciosa.
“La idea nunca fue hacer autos para millonarios. Era arrancar por ahí porque no había otra forma de financiar el resto.” (Palabras de Elon Musk)
Tesla eligió empezar por lo más caro y exclusivo, porque toda tecnología nueva es cara al inicio. El Roadster financiaba el Model S, que financiaba el Model 3, y así hasta llegar al verdadero sueño: autos eléctricos accesibles para todos. Pero el plan no terminaba en las calles. La meta era mucho más grande.
Mientras vendía deportivos silenciosos y veloces, Tesla tejía en paralelo una red de productos para transformar por completo la matriz energética global. Baterías. Techos solares. Infraestructura de carga. Todo pensado para que un día, cualquier persona pueda moverse sin quemar una gota de combustible.
Y como buen plan maestro (así les llama Tesla), cada paso estaba fríamente calculado.
- Fase uno: demostrar que un auto eléctrico podía superar a un Ferrari.
- Fase dos: usar esa fama y dinero para lanzar modelos más baratos.
- Fase tres: electrificar todo. No solo autos, también camiones, autobuses, fábricas, casas.
- Fase cuatro: lograr que el auto trabaje para vos, generando ingresos mientras no lo usás.
Sí, leíste bien. Elon no quiere solo que tengas un Tesla. Quiere que tu Tesla te genere dinero. Una especie de Uber sin chofer que se maneja solo mientras vos estás en la oficina, descansando en tu casa, o de vacaciones. Ese es el futuro que Tesla imagina, y que está construyendo hoy.
La tercera parte del plan: dominar la matriz energética global
En 2023, Tesla reveló la tercera parte del plan maestro. Presentaron una hoja de ruta detallada para eliminar los combustibles fósiles del planeta antes de 2050.
¿Cómo? Electrificando todo. Desde la calefacción de los hogares hasta los aviones, pasando por la industria pesada y el transporte de carga.
¿El costo? USD 10 billones. Parece mucho, pero representa menos del 10% del PBI mundial en los próximos 20 años. Una inversión menor si la alternativa es el colapso climático.
Y lo más importante: no se necesitan materiales imposibles. La transición es técnicamente viable, económicamente rentable y ambientalmente urgente.
¿Por qué esto importa para un inversor?
Porque Tesla no es (solo) una automotriz. Es una empresa de energía, de software, de robótica, de inteligencia artificial, de infraestructura, que está operando en múltiples frentes al mismo tiempo, y cada avance en uno alimenta a los otros.
Invierten en fábricas que se fabrican a sí mismas. En algoritmos que aprenden con millones de kilómetros diarios. En vehículos que se convierten en activos productivos. Y en una visión donde cada casa puede ser su propia usina.
Mientras el mundo discute si los autos eléctricos son moda o necesidad, Tesla ya está diseñando la red que vendrá después del petróleo.
Tesla cotiza en la bolsa de New York y puede ser adquirida en pesos desde Argentina por un inversor local vía Cedear. La cotización de la acción presenta la característica de ser muy volátil, tanto como su dueño. Pero si es como dicen, que invertir es apostar al negocio futuro, pocas empresas se ven tan abocadas al futuro como Tesla.
Quizás de momento se vea a la compañía con cierto grado de escepticismo, como le sucedía al personaje que con su apellido dio nombre a la empresa. Tesla siempre generó dudas, en los demás. Pero Tesla siempre tuvo bien en claro la visión del futuro, tanto Nikola, como la empresa.



