La cocina de la IA

 


Entras a ChatGPT, escribís una pregunta y esperas. A los pocos segundos aparece una respuesta.

Parece magia. Pero no lo es. Es como pedir algo para comer por una app. Vos tocas un botón, pero detrás pasan muchas cosas que no ves: alguien recibe el pedido, alguien lo cocina, alguien antes había comprado los ingredientes, alguien paga la luz del local, alguien empaqueta el pedido y otro lo lleva hasta tu casa.

Con la IA pasa algo parecido.

Nosotros vemos una app que nos responde todo a través de una pantalla, pero detrás hay una cadena enorme. Esa cadena necesita empresas, fábricas, cables, edificios, chips, energía, cobre, memoria, refrigeración y mucho dinero.

La IA parece liviana porque la usamos desde el celular. Hablamos de la “nube” y nos imaginamos algo liviano, blanco y esponjoso.  Pero la IA en realidad es pesadísima. Lejos de ser algo virtual, es lo más físico que hay.

Consume muchísima electricidad. Ocupa tierra. Necesita edificios gigantes. Usa máquinas carísimas. Requiere redes. Servidores. Demanda cantidades enormes de cobre. Y obliga a las empresas a construir infraestructura a una velocidad que el mundo no estaba acostumbrado.

Repasemos toda la cocina de la IA y descubramos las empresas que se encuentran ocultas detrás de esa pantalla que nos ofrece respuestas a todo lo que preguntamos.


Qué pasa cuando usamos ChatGPT, Claude o Gemini

Cuando escribimos una pregunta, esa consulta no se responde dentro del celular. El celular solo hace de ventanilla. La pregunta viaja por internet hasta un edificio lleno de computadoras que se llama: Data Center.

Pensemos a los Data Centers como grandes fábricas. Pero en vez de fabricar autos, ropa o alimentos, fabrican respuestas, cálculos, imágenes, videos, análisis y datos.

Ahí adentro trabajan miles de computadoras todas al mismo tiempo. Las 24hs los 7 días de la semana. Sin descanso.

Esas computadoras necesitan tres cosas básicas:

-            Energía que les permita funcionar todo el tiempo

-            Chips para pensar con altísima velocidad

-            Clima frío para que nada se queme

Por eso decimos que lo que muchas veces le llaman nube, esta muy distante de parecerse a lo que conocemos como nube. La IA no vive en la nube, vive en edificios reales, conectados por cables reales y alimentados con electricidad real.

Las imágenes que ves a continuación muestran lo que es verdaderamente un centro de datos, por dentro y por fuera.

Al llamar nube, lo que se quiere decir de una manera elegante es: “computadoras gigantes de otra empresa”. ¿Cómo es esto?

Cada vez que guardas una foto, usas Netflix, abris Gmail, trabajas con un sistema online o le preguntas algo a la IA, casi siempre lo que estas usando son computadoras que no son tuyas. Esas computadoras están en esos Data Centers enormes que viste en las imágenes.

Ahí aparecen empresas como Microsoft, Google y Amazon.

-            Microsoft tiene Azure

-            Google tiene Google Cloud

-            Amazon tiene AWZ

Por eso estas empresas no son solo tecnológicas. También son dueñas, operadoras y grandes compradoras de infraestructura digital.

Dentro de todo lo que es el mundo IA, esta es la parte más fácil de entender porque son las empresas que ponen la vidriera, el producto y buena parte de la infraestructura para que millones de personas y empresas usen IA.


Ahora entremos a la fábrica

Imaginemos que el data center es una fábrica. En una fábrica tradicional hay máquinas. En un Data Center, las máquinas son servidores.

Un servidor es una computadora muy potente, preparada para trabajar todo el día, todos los días. No se parece en nada a la computadora que seguro tenes en tu casa, es más parecido a una máquina industrial.

Dentro de esos servidores están los chips. Y acá aparece una palabra que abruma mucho, pero que se puede explicar fácil.

Un chip es una pieza muy pequeña que hace cálculos. Es como el cerebro de la máquina.

Al usar IA, ese cerebro tiene que trabajar muchísimo. Tiene que leer la pregunta, interpretarla, comparar, calcular, ordenar, buscar la mejor respuesta y brindarla en segundos.

Por eso la compañía Nvidia se volvió tan importante. Sus chips son muy buenos para hacer todos esos cálculos muy rápido y al mismo tiempo.

Ahora bien, Nvidia es quien diseña esos chips. Y fíjate la palabra que utilicé: diseña. No los fabrica. Es como el cocinero que escribe el libro de recetas pero no las cocina. Diseñar no es lo mismo que fabricar.

Estos chips avanzados que diseña Nvidia (entre otros, siendo Nvidia la más importante) los fabrican muy pocas empresas en el mundo, siendo la compañía más importante Taiwán Semiconductores. TSM concentra casi todo lo que es fabricación de chips para IA. Por eso TSM es un jugador clave en esta cadena, porque es casi un monopolio en lo que le toca ofrecer.

Dicho esto, uno podría pensar que comprar acciones de TSM sería un golazo y que no hay mucho más para pensar. Pero debo aclarar que existe un riesgo alrededor de la empresa, y es que su exposición geográfica a Taiwán y la tensión geopolítica de ese país con China, haga que no todo sea color de rosa. Quizás si la misma empresa estuviera radicada en otro lugar, su cotización sería mucho más elevada.


La memoria: el escritorio donde trabaja la IA

Si el chip es el cerebro de la IA, la memoria es el escritorio donde se trabaja.

Cuando una persona trabaja, necesita una mesa donde apoyar sus papeles, abrir las carpetas, apoyar la notebook. Si la mesa es chica, el trabajo se dificulta y se hace más lento. Si la mesa es grande, se trabaja mejor y más rápido.

En una computadora pasa algo parecido. La IA necesita mover enormes cantidades de información y para eso hace falta memoria rápida y abundante.

Ahí aparece, por ejemplo, la compañía Micron.

Micron no es tan famosa como Nvidia dentro del entorno IA, pero es muy importante. Fabrica memoria y almacenamiento, dos piezas clave para que trabajen los servidores.


Un paso más en la cadena

Te conté que Taiwán Semiconductores es la empresa que fabrica los chips que Nvidia diseña. Pero para fabricar esos chips, necesita máquinas. Y esas máquinas también las hace alguien.

Ahí aparece la firma ASML.

ASML fabrica equipos de altísima precisión que permiten producir los chips más avanzados del mundo. Piezas pequeñísimas.

Dicho de manera simple: ASML vende las máquinas que TSM compra para fabricar los chips que Nvidia diseña.


Las rutas de los datos

Volvamos a nuestra pregunta a ChatGPT. La pregunta tiene que viajar desde nuestro celular hasta el Data Center que te conté. Después la respuesta tiene que volver.

Y dentro del propio Data Center, miles de servidores tienen que hablar entre sí a una velocidad enorme para brindarnos esa respuesta en cuestión de segundos.

Para eso hacen falta redes. Cables. Fibra óptica. Equipos que ordenen el tráfico. Conectividad.

¿Viste cómo se va pareciendo a lo que pasa en una cocina cuando pedimos comida desde una app? Intervienen cosas que no vemos ni imaginamos. Solo nos quedamos con la pizza que nos trae el repartidor sin pensar en todo lo que pasó detrás.

Ese detrás en el mundo IA son empresas como Broadcom y Cisco, por ejemplo.

Broadcom participa en chips y soluciones de conectividad para data centers. Cisco es una empresa clásica de redes: routers, switches, seguridad y equipos que mueven información.

Esta capa tiene mucho menos márketing que las otras ligadas a la IA, pero es también un eslabón fundamental.


El cuello de botella: la energía

Esta es probablemente la parte más importante de toda la historia. Sin electricidad, no hay IA.

Podemos tener la mejor app, el mejor chip, el data center más grande y la mejor fibra óptica. Pero si no hay energía disponible, nada de eso funciona. Venimos hablando de cocina: podemos tener el mejor libro de recetas, el mejor Chef, el mejor horno y los mejores utensilios de cocina, pero sin luz ni gas difícilmente podamos sacar un buen plato.

Por eso todos los grandes bancos de inversión, consultoras y especialistas coinciden en que el problema no es la demanda de IA. La demanda existe y todos quieren cada vez más IA, más nube, más data centers.

El problema es la oferta.

¿Dónde se puede construir más data centers? ¿Hay permisos? ¿Hay suficiente red eléctrica? ¿Se puede llevar energía hasta ese lugar?

Los Data Center necesitan estar activos 24/7 y es por eso que la energía pasó a ser el gran cuello de botella de la inteligencia artificial.

Durante años, muchos veían a las empresas ligadas a la energía como compañías aburridas, lentas, reguladas, muy defensivas en términos de inversión.

Pero ahora la electricidad pasó a ubicarse en el centro del tablero. La IA necesita cada vez más energía. Y no cualquier energía: necesita energía constante, confiable y disponible.

Ahí entran en escena XLU que es el ETF que agrupa empresas de energía eléctrica en su mayoría, NextEra que combina energía eléctrica y también renovable. Y aparece también URA, el ETF de compañías vinculadas al uranio y todo lo que tiene que ver con la energía nuclear. Esta última sin duda es una apuesta mucho más volátil e indirecta al renacimiento nuclear.


El material silencioso: el cobre

Hay otro protagonista que no habla, no programa y no usa IA. El cobre.

Para llevar electricidad hacen falta cables. Para ampliar redes hacen falta cables. Para construir Data Center se necesitan sistemas eléctricos, transformadores, tableros, conexiones.

En todo eso aparece el cobre.

Por eso una parte de la tesis de IA también puede jugarse con cobre. No porque una minera de cobre haga IA, sino porque vende uno de los materiales que la infraestructura necesita para crecer.

Y hablando exclusivamente de cobre, no solo tenemos que pensar el uso en la IA. También en la electrificación del planeta, los autos eléctricos por ejemplo. En todo eso se va a necesitar cobre.

Ahí aparecen empresas como Freeport McMoRan o el ETF COPX que incluye distintas compañías ligadas al cobre.


La cocina completa detrás de la IA

Todo eso es la IA. No es una sola empresa. No es una app. No es una nube. No vive en el cielo. Es una cadena completa de todas cosas que se pueden tocar y que necesitan de mucha energía para funcionar.

Un inversor puede sumarse a toda la fábrica de la IA, desde la vidriera que serían esas grandes tecnológicas que todos conocemos, hasta todos los eslabones que fuimos nombrando a lo largo de la nota.

Todas las empresas mencionadas tienen Cedear y pueden comprarse en pesos desde Argentina. Parecerá que estás invirtiendo en la nube, pero con los pies bien sobre la tierra.