Cuando el interés compuesto trabaja para otros

 

Seguramente escuchaste mil veces que el interés compuesto es la “octava maravilla del mundo”. Una frase que le atribuyen a Einstein, quien además agregaba: quien lo entiende, lo gana; quien no, lo paga. El problema es que muchas veces solemos pasar demasiado tiempo en el segundo grupo sin darnos cuenta.

Casi siempre te contamos cómo tu capital puede crecer exponencialmente si tenes paciencia. Pero hoy nos vamos a pasar del otro lado del mostrador. Vamos a hablar de la fuerza más destructiva para tu bolsillo: el interés compuesto aplicado a la deuda.

El “pago mínimo” o cómo alimentar a la fiera

Imagina esta situación: saliste a comprar ropa con la tarjeta. El mes siguiente llega el resumen por $500.000. Mirás ese número, mirás tu cuenta bancaria y decidís: “Pago el mínimo de $75.000 y el mes que viene me pongo al día”.

Lo que parecía una simple decisión, fue activar una bomba de tiempo. Ese saldo que no pagaste de $425.000 no se queda quieto. Se le aplica una tasa de interés que suele estar entre las más altas de todo el sistema financiero.

Al mes siguiente, no solo debés los $425.000, sino también los intereses de ese monto, mas las nuevas compras que sumaste. Y si volvés a pagar el mínimo, en el tercer mes vas a estar pagando intereses sobre los intereses del mes anterior. La bola de nieve se empezó a formar.

Lo que empezó como una simple compra de ropa, en seis meses de “pagos mínimos” se convierte en una deuda que puede duplicar el valor original. Debes el doble de ropa que te compraste.

¿Cómo pago: Plazo Fijo o Tarjeta?

Es una de las consultas que más escuchamos: “¿Me conviene sacar la plata del Plazo Fijo para pagar el total de la tarjeta, o la dejo rindiendo y pago el mínimo?”.

Acá es donde la psicología nos juega una mala pasada. Nos duele “tocar” la inversión porque sentimos que estamos perdiendo ahorros. Pero la matemática es implacable y no tiene sentimientos.

Hagamos una cuenta rápida:

-            Tu inversión: Supongamos que tu Plazo Fijo, Cuenta Remunerada o Fondo Común de Inversión esta rindiendo un 3% mensual.

-            Tu deuda: Tu tarjeta de crédito tiene un costo financiero total que puede superar tranquilamente el 6% mensual.

Si elegís no tocar tu inversión y pagas el mínimo, estas perdiendo dinero neto cada mes. No perdes una parte de tus ahorros (Plazo Fijo) pero pasas a perder un flujo mucho mayor con la deuda que se acumula. Es algo así como intentar llenar un balde con una cuchara mientras que el balde tiene un agujero del tamaño de un cucharón.

Regla de oro: el interés compuesto no es bueno ni malo; es una ley de la naturaleza financiera. Si lo tenes a tu favor te favorece (mucho), pero si lo tenes en contra es una bola de nieve que te aplasta. ¿Qué debes observar?:

-            Diferencial de tasas. Fijate en el resumen de tu tarjeta de crédito el CFT (Costo Financiero Total). Después mirá la TNA (Tasa Nominal Anual) de tu inversión más conservadora (plazo fijo, fondo común de inversión). Si el CFT de la deuda es mas alto que el rendimiento de tu inversión (que casi siempre lo es), estas perdiendo dinero si pagas el mínimo. En ese caso, convendrá echar mano del plazo fijo para que te ayude a pagar el total del resumen. El mes siguiente, más aliviado, podrás empezar a reponer esa inversión.

¿Sólo pasa con las Tarjetas? ¿Y con los préstamos qué sucede?

El interés compuesto no distingue entre un plástico de color o un contrato firmado en una sucursal bancaria; solo entiende de números y tiempo.

Vamos con un ejemplo:

Supongamos que vas al banco a sacar un préstamo de $1.000.000. El banco te dice que por ese préstamo te cobra una tasa del 80% anual (TNA).

Si el préstamo fuera con interés simple, vos usarías el millón de pesos todo el año y recién el último día le pagarías al banco el millón más los $800.000 de intereses ($1.000.000 x 80%).

Pero en la deuda, el banco trabaja con el interés compuesto a su favor. Al pedirte que devuelvas el préstamo en cuotas mensuales, al final de los doce meses habrás terminado pagando $2.200.000. ¿Dónde esta la diferencia? En que el interés compuesto en la deuda funciona en contra nuestra.

Si la cuenta fuera lineal (interés simple), dijimos que deberías devolver al final del año $1.800.000. Ahora bien, supongamos que quisiéramos dividir ese $1.800.000 en 12 cuotas:

$1.800.000 / 12 = $150.000

Sin embargo, cuando sacás el préstamo y te llegan las cuotas te encontrás con que son de $185.000

¿De dónde salieron esos $35.000 extra por mes?

Ahí es donde el banco aplicó el interés compuesto a su favor:

-            El banco no espera al final del año para cobrar los $800.000.

-            Te los cobra mes a mes dentro de la cuota.

-            Dentro de la cuota, también devolvés un poquito de capital (Sistema Frances)

-            El mes siguiente, ya no debes el total del capital porque una pequeña parte se la devolviste al banco, Sin embargo, la cuota total se mantiene igual que la primera y se va a mantener constante a lo largo de todo el préstamo.

-            Esa tasa del 80% TNA termina siendo un costo efectivo de 120%

Y acá vale el mismo análisis que hicimos con el pago mínimo de la tarjeta de crédito. Si estás dudando entre sacar un préstamo o usar el dinero que tenes en tu plazo fijo para el objetivo que te hayas fijado, compará las tasas. Si la que pagas es más alta que la que recibís, el interés compuesto estará trabajando para el banco y no para vos.

Como sucede con todas las herramientas, hay que saber usarlas. El interés compuesto usado a tu favor puede ser esa bola de nieve que se convierta en la octava maravilla del mundo. Usado en contra se te puede venir encima y aplastarte. Estas a tiempo de moverte y tomar buenas decisiones financieras.